jueves, 12 de enero de 2017

COMANCHERIA –HELL OR HIGH WATER- (2016)

LA ERA PRE-TRUMP EN FORMATO WESTERN 

Sheridan y McKenzie hacen cine social con mayúsculas sin dar ningún sermón sino usando una buena historia imbricada dentro de un género de siempre. Al contrario del cine social oficial que no es más que el mismo sermón sempiterno que sólo llega a los ya convencidos. La gente va a ver Comanchería a divertirse. Y yo creo que lo hará. Pero seguramente también les hará pensar sobre el mundo que les rodea.


Calificación: 3,5/5





Un vigoroso western moderno con las adecuadas dosis de acción, humor y espíritu crítico para gustar a cualquiera que le dé una oportunidad, sin que por ello acabe siendo un producto mainstream de esos que, tan empeñados en agradar a todo el mundo, acaba por convertirse en un film tibio sin valor alguno más allá de su efímero y coyuntural éxito.

Tanto el guionista Taylor Sheridan (Sicario y su debut como guionista-director este año con Wind River) como el director David Mackenzie (Young Adam, Convicto, American Playboy –una película mucho mejor de lo que su protagonista y apariencia pueda predecir-) eran dos nombres que hacían albergar esperanzas al tratarse figuras que empiezan a emerger en Hollywood. Pero el resultado final de su colaboración es mejor aún de lo esperado.

El buen Hollywood, el que nos enamora y no el que nos trata como tontos, siempre ha utilizado la producción compartimentada en géneros para reflexionar sobre los problemas y claroscuros de la sociedad del momento. Y este film ilustra perfectamente la America silenciosa que ha votado a un candidato ridículo como Trump y lo ha hecho presidente, destrozando la ya frágil imagen exterior de un país que nos ha dado tantas alegrías gracias a su cultura popular.

Como las recientes Cut Bank y, sobre todo, la magnífica Cold in July (que tiene poco que envidiar al film que nos ocupa salvo una mejor promoción), esta Hell or High wáter nos muestra la América profunda en la que los blancos de clase baja han sido arrasados por el mayor robo de la historia de la humanidad llamada rescate de las entidades financieras. Así los muy ricos, los que no pueden detener su adicción al coleccionismo de billones de dólares, decidieron que el pueblo vivía demasiado bien y que eso no se podía consentir. Por tanto, idearon el plan perfecto, como se ilustraba en la magnífica La gran apuesta: Quedarse el dinero de todos, arruinar el sistema financiero y que éste fuera rescatado con dinero público para que, según dicen, no se fuera todo al garete. La cuadratura del círculo. Es decir, salvar el capitalismo con medidas proteccionistas de corte socialista.

Y dejar el mundo occidental todavía más hecho un erial de cómo ya estaba antes de 2008. Comancheria lo ilustra a la perfección: odio racial, estupidez, ignorancia, codicia misérrima, uso indiscriminado de armas contra el pequeño delicuente, pérdida absoluta del poco poder adqusitivo que tenían los miembros de la basura blanca…

Sheridan Y MCKenzie hacen cine social con mayúsculas sin dar ningún sermón sino usando una buena historia imbricada dentro de un género de siempre. Al contrario del cine social oficial que no es más que el mismo sermón sempiterno que sólo llega a los ya convencidos. La gente va a ver Comanchería a divertirse. Y yo creo que lo hará.

 Pero seguramente también les hará pensar sobre el mundo que les rodea. Como siempre lo ha hecho el buen cine. Como hace el compañero mestizo de Jeff Bridges que, por una vez, le deja sin palabras cuando le ilustra sobre las diferentes formas de esquilmar una cultura, un país y a sus gentes.

 FICHA ARTISTICA Y SINOPSIS 

Estados Unidos, 2016.- 102 minutos.- Director: David Mackenzie.- Intérpretes: Jeff Bridges, Chris Pine, Ben Foster, Gil Birmingham, Katy Mixon, Dale Dickey, Kevin Rankin, Melanie Papalia, Lora Martinez-Cunningham.- WESTERN DRAMATICO Y POLICIACO.- Un padre divorciado y su hermano ex-convicto recurren a un desesperado plan para poder salvar la granja familiar, en el oeste de Texas.

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